jueves, 15 de diciembre de 2011

no guardes rencor


Se trata de encontrar una clave espiritual que de verdad ayude a quien quiera sanar su corazón.
Un corazón rabioso, un corazón rencoroso es algo muy distinto al Corazón del Padre, lo que se propone no es sólo exponer la premisa "es necesario perdonar" sino, ¿cómo podemos perdonar?
1.- hay que reconocer que tenemos rencor: sin reconocimiento de nuestra parte no hay avance porque de lo contrario siempre rebotaremos nuestras culpas a otros.
2.- hay que dar un paso de fe: el perdón es algo contra corriente al sentimiento humano de venganza, hay que pedirle paciencia a Dios, hay que orar, hay que suplicar y decir, yo no puedo hacer esto sólo ayúdame.
3.- hay que perdonar: tiene que ser radical pero se puede hacer de dos formas, la primera teniendo un acercamiento con esa persona sólo si ella está dispuesta a escuchar, ya que no se puede obligar a nadie y menos si hay muchas heridas; la segunda forma es perdonar a distancia dado que uno puede verse afectado porque la otra persona no esta dispuesta a aceptar ningún acercamiento y por el contrario quiere seguir la guerra.
"Había ahí una mujer que, hacia dieciocho años estaba
poseída de un espíritu que la tenía enferma, y estaba tan
encorvada que de ninguna manera podía enderezarse.
Al verla Jesús, la llamó. Luego le dijo:
Mujer, quedas libre de tu mal. Le impuso las manos y en
Ese mismo instante ella se enderezó, alabando a Dios"
(Lc 13, 11-13)
La encorvada del Evangelio con su enfermedad es la imagen de lo que nosotros somos, encorvados bajo el peso de nuestros pecados y de todos nuestros pesos físicos y morales. Jesús viene como Salvador. Con una sola Palabra El sana y salva, para gloria de Dios.
Cuando te perdonas y perdonas a los demás, eres efectivamente libre. El perdón, siempre va acompañado de un tremendo sentimiento de libertad y tu oración llega plenamente a las manos de Dios.

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