jueves, 15 de diciembre de 2011

el adviento


El ser humano es un "ser esperante", siempre esperamos: la vida, e incluso la muerte, la salud después de la enfermedad, la prosperidad después de la escasez, la dicha después de la tristeza... siempre esperamos.
Al menos una vez al día decimos "eso espero", cuando salimos "esperamos" regresar; lo cierto es que la "espera" es algo natural en nosotros.
Abrahán esperó la promesa de ver crecer a su pueblo.
Moisés esperó el momento justo para celebrar la pascua con su pueblo y esperó durante 40 años entrar a la tierra prometida.
El pueblo de Israel espero muchos siglos por su Mesías salvador.
Jesús durante sus días de la vida mortal "esperó" profundamente celebrar la eucaristía con sus apóstoles en la noche del jueves santo.
Los apóstoles esperaron la resurrección del Señor durante tres días.
Los cristianos esperan la venida plena de su salvador al final de los tiempos.
El adviento es un tiempo de doble espera, nos sirve para pensar en el final de los tiempos, pero también nos invita a pensar en la venida de nuestro salvado en un pesebre de Belén.
El adviento es espera actuante y esperanza; es espera en acto ya que Jesús está en medio de todos nosotros, es esperanza porque los sufrimientos de este mundo pasarán y vendrán tiempos mejores para todos y cada uno de nosotros.
"Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad" Miq 5,2.

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