lunes, 2 de abril de 2012

pan para la vida



"Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro" Heb 4, 14-16
La gracia se nos otorga por la misericordia, Jesús nos dio a comer su pan que es él mismo para alimentarnos de su amor.Es poco lo que podamos agregar al misterio en cuanto reflexión, lo cierto es que siempre la haremos.
Jesús al momento de tomar el Pan y ofrecerlo por la vida de nosotros, tomó en cuenta que siempre tendríamos hambre de ser atendidos y de ser amados más allá de nuestros errores, él se gloriará por su gracia de los lugares oscuros de nuestro ser.
Sin duda alguna el nos brindó el "oportuno socorro", porque en medio de nuestros pecados damos vueltas por el desierto de nuestras faltas y murmuraciones en contra de Dios, Jesús eleva su pan para aquietar el corazón de nosotros y guiarnos hacia su altar de misericordia.
Jesús nos da el pan del aliento, porque cuando ya no podemos cambiar las estructuras del error, el nos fortalece para mantenernos en pie.
Jesús es el pan de la misericordia, porque no deja a nadie hambriento de sí mismo, ssolamente espera a quien se deje cubrir de su presencia amorosa, y todos sin excepción son tomados no por lástima o méritos sino por su amor que no mira trofeos o miserias.
Jesús es el pan de la gracia, porque al comerlo ingerimos paz para seguir adelante ante tanta discordia.
Jesús es el pan de hermandad, porque nos hace cercanos hasta de nuestros "enemigos" y limpia nuestras relaciones con su sangre.
Jesús es el pan del perdón, porque desde su sagrado corazón nos da la fuerza para asociarnos a él y así sentirnos amados para dejar de lado cualquier deseo de venganza.
Jesús es el pan que nos hace ser más, nos hace fuertes, nos hace sentir su presencia, nos hace avanzar y nos saca de la mediocridad, nos brinda belleza espiritual, nos da calor de amistad sincera, nos da fuerza para el trabajo duro, nos regala ternura sin fingimiento y astucia sin tontería.
Jueves santo, día para acompañar al maestro, es noche para estar con él, Pedro no pudo ni velar una hora, yo estaré atento, Pedro desenvainó la espada ante el ataque, yo sacaré una humilde camándula, Pedro negará tres veces, yo diré aquí estoy señor seguimos adelante.

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