martes, 29 de marzo de 2011

aprende a esperar


Nuestro camino está lleno de alegrías, de aventuras, de gozos, y del mismo modo también nos acompañan las tristezas, los desengaños y el dolor.
Tantas son las aspiraciones y parece que todo se quedara corto, cuando te abrazas de la dicha en ese momento se hace una ráfaga de viento que te deja invisiblemente vacío, o se hace un viento fresco que te suaviza el rostro. Lo tangible de lo invisible no lo podemos palpar en esta vida, sino fuera por el amor, la inteligencia, la sensación y la bendición, nuestras vidas no serian lo mismo, seriamos hojas arrojadas en medio de la hojarasca del bosque, pereceríamos en el sin-sentido de la rutina, pero afortunadamente existe lo vital, así no lo podamos ver.
Hay elementos que encarnan la vitalidad necesaria que buscamos, ahí está el amor tan invisible como tangible; la inteligencia que hace sentir que así haya encontrado mucho, nunca es suficiente y siempre se conoce poco; estamos todos juntos y sin embargo cargamos con nuestra propia soledad; está Dios de nuestra parte y no por eso nos deja de ir mal en muchos asuntos.
Lo necesario es relajar el corazón ansioso de respuestas instantáneas, y ayudarlo a comprender hasta lo lejano de su alcance.
Aprende a esperar: porque todo tiene su tiempo propicio, porque el tiempo es inmenso y agobia si se le persigue, porque la vida es más que ciclos, es trascendencia.
Aprende a esperar: siendo amado o siendo perseguido, estando quieto o estando insatisfecho.

"un corazón contrito y humillado el Senor nunca lo desprecia"

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