miércoles, 9 de febrero de 2011

simplicidades


Es tan común lo complejo que las simplicidades del mundo parecen ya olvidadas, le pasamos corriendo de lejos y nos lanzamos de cabeza sobre los esquemas y trazos limítrofes.
No es lo mismo llegar a la meta, que disfrutar el camino; no es lo mismo querer volar sin antes abrir las alas; no es lo mismo sentir, que dejar que hable el corazón.
Hasta dónde llegan los límites de lo complejo? hasta el punto en que nos damos cuenta en que lo único que vale la pena es lo que hayamos por Amor fue lo único que valió la pena.
Las trincheras de lo complejo en nosotros son los procesos, las tradiciones familiares y culturales, los parámetros moralistas (no la moral), las inseguridades ante lo claro e indiscutible, la falta de fe ante la posibilidad de hacer realidad las imposibilidades.
Las simplicidades son muy mal vistas por muchos, quienes las cultivan los llaman desquiciados y hasta fuera de orden; las simplicidades son estados de optimismo ante temporal, total todo pasa; son los atrevimientos, si nadie se adelanta alguien lo debe hacer; son las respuestas cortas y llenas de mucho sentido, "sí" y "no"; son las miradas y el silencio, que liberan y sanan.
Simple es el encuentro entre lo humilde y sereno para crear paz, amor y libertad; complejo es el encuentro de los poderes que dejan rabias, discordias y esclavitud; simple es decir aquí estoy, complejo es salir corriendo sin ningún motivo; simple es amar, complicado es no hacerlo.

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