viernes, 14 de enero de 2011

abre tus manos


Ya estamos cansados de guerrear, nos pasamos todo el día con el retrato de la dureza de los sentimientos, nos solemos decir muy orgullosos: yo soy muy seco.
A veces tratamos de vender la imagen de despiadados y que nada nos disminuye, de vez en cuando ganamos debates entre las opiniones, casi que nos ganamos la medalla máxima por el extremo cuidado de nuestros actos, todos enfilados según nuestra norma de calidad.
Nos consideran exitosos porque no tenemos ni una rayita en nuestra pulcra pared divisoria.
Pero... si esa no es la realidad. Son tantas las cosas que necesitamos y las carencias que poseemos, que podríamos ser mendigos de amor por las calles, cuando nos abrazan no queremos soltarnos, cuando nos despedimos nos cuesta alejarnos, vemos el celular en momentos determinados del dia para ver si alguien se recordó que existimos, nos cautivan los hogares llenos de bebes, nos deleitamos de las tonterías que decimos, y sobretodo nos cruzamos en tiempos de intensidad personal para discutir hasta por la forma de comer y que ahora disfrutaremos.
Cuando entramos a la habitación y vemos la debilidad en nuestro cuerpo, que por lo general no es como el de las novelas ni el de los comerciales en las playas de Miami, donde todos son esculpidos y perfectos, nos conseguimos humildes y con necesidades, llenos de carencias.
Esa es nuestra verdad, en algunas ocasiones lloramos y en otras simplemente hacemos una llamada para hablar.
Ya ha pasado el tiempo de pasearnos por las calles armados de la defensa como los boxeadores, y de soltar la guardia para liberarnos, ha llegado el tiempo de abrir las manos y dejar que la presión desaparezca.
Yo abro mis manos y tomo la tuya, ya no me cuadro para la pelea, quiero que nos veamos y nos entendamos desde lo que necesitamos, que veas mis carencias y te apiades de mi, que yo lo hago por ti.
para finalizar te regalo una cita bíblica: "misericordia quiero y no sacrificios" (Mt 9, 13)

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