jueves, 19 de agosto de 2010

el mundo sin la biblia


No pensemos en cómo pasó, sólo es un ejercicio a la imaginación, y esta es la pregunta: ¿Cómo sería el mundo si no hubiéramos conocido la Biblia? Enmarcado esto en la sociedad cristiana occidental.
Si la Biblia no estuviera, no existirían templos en los centros de nuestras ciudades, existirían los grandes edificios gubernamentales, las bellas plazas, bonitas carreteras pero sin ningún templo.
En nuestras aulas los niños no hubiesen conocido que Dios creo de manera armoniosa al mundo, tal como lo relata el Génesis, seguramente seguiríamos algún bello relato como el del Popol Vuh, y de seguro también tendríamos alguna que otra controversia con fanáticos científicos que dirían de igual modo que ese relato no cubre las expectativas científicas tan rigurosas.
No tendríamos calidad poética, sin los salmos, el mundo no hubiese conocido el poder de las palabras hermosas, la serenidad que impulsa en el alma de los fieles la recitación de las maravillas de Dios.
Israel sin la Biblia, sería un país sin mayor trascendencia, además de ser pequeño sus terrenos combinan lo desértico con lo montañosos, tienen que ser muy trabajados para su fertilidad.
Sin Biblia pensaríamos que el conflicto árabe-israelí es una cosa de locos, y que no tiene ningún sentido pelear por una ciudad como Jerusalén, ubicada lejos de la costa mediterránea y asentada sobre un terreno irregular montañoso.
Nuestro orden social podría ser en algunas partes bajo la forma matriarcal, tendríamos culturas en donde las mujeres serían las líderes y los hombres serían los excluidos, y hasta diosas adoraríamos.
No existirían los musulmanes, porque en un mundo sin Biblia, las tribus árabes se hubiesen reunido bajo otros códigos sociales y religiosos, que seguramente no sería el Islán, ya que, su fundador Mahoma conocía la Biblia y bajo esa influencia en su conocimiento fundó su nueva religión.
Muy seguramente no discutiríamos con otros cristianos sobre temas que conciernen al mismo Dios, y sin duda, algún otro libro sería el más vendido de la historia.
No conoceríamos a Abrahán el padre de la fe, a Moisés y sus hazañas por el antiguo pueblo hebreo, no sabríamos nada de convivencia social tal como nos lo enseñó el decálogo.
Nadie nos hubiera enseñado nada de los profetas, y las historias de Isaías, Jeremías y Daniel posiblemente estarían olvidadas.
Pensaríamos que existen muchos Dioses y no uno sólo como Yahvéh.
Sin la Biblia no existiría el cristianismo, por lo tanto no tendríamos estructuras sociales que han nacido producto del culto cristiano por medio de la liturgia y la Biblia, a saber, no tendríamos: hospitales, ancianatos, comedores, universidades y escuelas, entre muchas otras estructuras como los orfanatorios.
No hubiésemos conocido el gran testimonio de amor de Jesucristo, no tendríamos su Eucaristía.

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