domingo, 9 de junio de 2013

al rescate de lo bello

la belleza de las cosas nos ocupa, y es una de las dimensiones que estamos perdiendo en medio del pragmatismo de nuestras relaciones diarias, y como la vemos en peligro de extinción es justo y necesario que la rescatemos, en tanto que la belleza es el adorno de lo humano en frente de lo caótico o feo que puede generar lo humano también. De lo humano se genera la belleza y la fealdad, depende de nosotros generar uno u otro aspecto, por lo tanto nos llama la atención que lo bello pierde espacio en nuestro interior y por lo tanto nos desarreglamos exteriormente, no sólo hablamos de formas físicas sobre lo bello o feo, sino en dimensiones no tangibles como el habla y los pensamientos. ¿Cómo entender la belleza? como aquella dimensión de nuestra humanidad que lleva a armonización de todas nuestras dimensiones para formar un todo agradable a nosotros mismos y a los demás. La belleza en el hablar: somos los hijos de lenguas poéticas como el griego y el latín, hijos de versos que nunca olvidaremos como: Vivat nostra societas, Viva nuestra sociedad vivant studiosi, que vivan los estudiantes crescat una veritas, cresca la verdad floreat fraternitas, floresca la fraternidad patriae prosperitas. que la patria prospere. (Fragmento del Gaudeamus Igitur, tomado como himno de la universidad) NO se trata de hablar sin más, se trata de hablar adecuadamente sin perder el adorno de nuestro interior expresado en palabras, de ninguna forma se propone una debilitación de la masculinidad, se nos impone un rescate del respeto, donde la banalidad no le gane a la elegancia, donde la no-cultura le gane a lo culto, donde gane el mensaje con respeto. Al rescate de los pensamientos! ya que se dejan convencer muy rápido por imágenes del espectáculo y ha dejado de creer en la admiración por su propia cotidianidad que al fin y al cabo, es lo único que vive; somos hijos de lo cotidiano y fuera de lo cotidiano nada existe, luego, ¿qué buscamos fuera de lo cotidiano? fantasías abstractas llenas de cargas mentales que nos llevan a la estulticia o bobería. Al rescate de lo bello porque: .- de la belleza del habla surgen las buenas relaciones, la hermandad, el romanticismo. .- de la belleza de los pensamientos surgen la creatividad, se mata al ocio, se promueven los buenos momentos.

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