miércoles, 29 de agosto de 2012

la mejores palabras no se dicen

"La felicidad consiste en hacer el bien." Aristóteles Porque somos capaces de hacer la mejor acción caritativa, o la peor de las canalladas, y en ese punto todos somo idénticos, tanto el mas santo puede hacer el mal o el más cruel ser humano puede abrirse al amor. Se trata de alejar los prejuicios y los juicios en sí sobre las personas, de modo que podamos acercarnos de verdad sobre aquellos que están a nuestro alrededor, no por sus méritos personales ni honores, sino por su simple y grande humanidad. Es saber que la canallada que se comete a nuestro lado la podemos vencer a fuerza de bien sobre los canallas, y que la bondad de algunos la podemos extender sobre otros que la necesiten. No merecemos pronunciar sentencias de "no haré eso jamás" cuando tenemos todas las posibilidades de hacer el reprobable hecho con igual o mayor vehemencia que la juzgada por nosotros. Significa que debemos guardarnos el papel de jueces y empezar a ser hermanos, debemos dejar de lado los esquemas sociales (alto, medio o bajo; blancos o negros) y empezar a crear familias que se ayuden a salir de los problemas, y evitar caernos a juicios llenos de malicia justiciera en donde lo mas evidente es que los demás son culpables y que uno brilla con una santidad sin igual. No decir las mejores palabras, que en este caso son la peores palabras que podemos pronunciar sobre personas, es llegar a la certeza de relacionarnos sin la barrera del juicio o mejor dicho, poner a la persona en alto y por debajo lo que ellos o ellas pueden hacer o decir.

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