sábado, 12 de mayo de 2012

amor o apego

Es un gran dilema hablar sobre esto, porque se ligan con facilidad y para dividirlos hace falta una precisión quirúrgica, y hace falta entrar en acción. Del amor lo principal que hay que decir es que se trata de una entrega y de un acto de la voluntad, amar es querer hacerlo, es conciencia de entrega hacia lo amado, y por sobretodo es dar lo mejor que tenemos para que lo amado florezca, sin duda alguna la gran clave es "entrega generosa", el amor es una experiencia fontal, que nos marca para siempre y nos nutre para la eternidad. Amar es dejarse amar primero por Dios, es cubrir de bienestar y felicidad a lo amado (familia, espos@, seres amados en general como algunos amig@s) y por último es crecer, ser libre de cadenas para adentrarse en el mar de caridad. El apego podrá ser una de las enfermedades más difundidas de nuestro siglo, consiste en succionar la vida del otro de tal forma que la otra quede seca y la mía sea una insaciable consumidora de personas. Apegarse fácilmente se le llama amor en estos tiempos, cuando por el contrario tiene más de egoísmo y de maldad que de bondad y querer. El apego tiene las siguientes caras: .- se presume amor, pero no hay entrega, hay reservas delicadas, lo que interesa es que se vea temporalmente la cara bonita. .- se presume ternura, pero sólo se trata de "control", de dominio de un territorio-persona. .- se presume atención, pero sólo se trata de acondicionar la vida del otro a los intereses de la mía. .- se presume comprensión, pero se termina hablando de mis dificultades sin escuchar las de la otra parte La mejor figura natural que representa al apego es un árbol de eucalipto, el mismo crece y crece y toma alturas impresionante, pero a su alrededor no ha dejado que nada crezca, no hay ni árboles ni cesped a sus pies, e internamente absorbe más cantidad de agua que sus árboles vecinos, destacando que la razón por la cual nada crece a su lado es, sencillamente porque los deja sin el vital líquido, nada crece no porque externamente sea imponente, sino porque internamente absorbe hasta lo que le haría falta a las pequeñas plantaciones. El amor sencillamente es como un tranquilo río que a su paso genera vida. "El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo y adhiriéndoos a lo bueno, amándoos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros" Romanos 12,9

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