domingo, 4 de septiembre de 2011

el nuevo profetismo


El profetismo es la fuerza de Dios en medio del pueblo, en el antiguo Israel, el profetismo se concibió como una promesa de Dios para su pueblo (Dt 18, 15-22) pero sobre todo es la estadía especial del Espíritu Santo en medio de los hijos del Padre.
El antiguo profetismo reveló el rostro celoso de Yahvéh, en palabras duras hacia el pueblo rebelde y que no bajaba la cabeza. Pero en los últimos tiempos el nuevo profetismo reveló el verdadero rostro de Dios que es Padre nuestro (Mt 6,4; Mc 14, 36)
Un Padre que no está lleno de ira por sus desgraciados hijos, sino que es los cura en el momento difícil y los llena de amor en su corazón.
El nuevo profetismo es llenar de esperanza en el Amor a todos los que escuchen la palabra inspirada, ciertamente: " si tu hermano peca, llámalo en secreto" (Mt 18, 15) pero no se trata de hacer condenas porque caemos en hacer juicios, el verdadero profetismo es recordar quien es la fuente del amor verdadero, recordar que lo más importante es sentirse amado, abrirse a recibir el amor del Padre, el amor de la creación, el amor de Dios en usted.
La experiencia fundamental del pasado fue recordar que Yahvéh de los ejércitos es un Dios celoso que reprende, la superación de esta visión es que ahora sentimos a Yahvéh, nuestro Padre, amándonos incondicionalmente en orden a salvarnos.
Del pasado aprendimos a obedecer a nuestro Padre está atento sobre nosotros, pero en estos tiempos no se muestra mediante una ira desastrosa, sino en su amor profundo; este es el nuevo profetismo: "recuerda que Yahvéh, Padre nuestro, es tu Dios, que nadie te ama más que El, que su amor nos rodea y que sólo quiere que te dejes amar".

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