lunes, 8 de noviembre de 2010

clavos en las manos


No podríamos explicar el motivo, pero seguir a Jesucristo nos lleva poco a poco a montarnos en el profundo misterio del dolor humano, del misterio de la cruz. El dolor humano seria una total tragedia si Jesús no nos hubiera mostrado el camino de su vida y de victoria sobre la muerte.
Los clavos fueron los instrumentos con los que colgaron a Jesús del madero, los clavos son de hierro y con su filo punzante traspasaron sus manos.
Paulatinamente nuestras vidas se van colgando también de una cruz, con nuestras enfermedades y dolencias somos clavados en el madero, hasta que llegue la hora de la entrega; lo distinto de cualquier final, es que al tercer día resucitaremos.
Tuve la oportunidad de irte a ver, a ese hospital lleno de pasillos con caricaturas, de parques internos, de uniformes médicos con dibujos animados de moda, pero igual se respira un clima de dolor, que es preciso superar. Hace tiempo atrás brincabas y resplandecías por tu facilidad para conversar y para posar en las fotos, tu familia y la mía son familia por los nexos del amor. Hoy a tu corta edad, te vi sentada en tu silla haciendo letras para estampar tu nombre en la pared, desde ahí luchas con todas tus fuerzas, desde tu cuerpecito para ganarle la batalla al cáncer.
Maria Eugenia, no te canses nunca, de nada importa ese tapabocas, algún día lo botaremos, y el peso perdido junto con tu bonita cabellera marrón regresaran.
Hoy pude ver en ti como somos clavados en la cruz, al verte llena de inyecciones, que cruzaban tu bracito.
Si me dolió a mi el hecho que para donar sangre(ya que somos del mismo tipo) tuve que sentir como la aguja me rompe las venas, cuanto no te dolerá a ti que mantienes esas inyecciones todo el día?
Contigo y todos tus compañeritos esta Jesús, que sabe muy bien como duele ser inyectado, o traspasado a la fuerza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario