viernes, 20 de noviembre de 2009

Demostrar que sí puedes


De hecho se trata de tomar aire en cada acción que puedas vivir, desde la más mínima como la de levantarte y arreglar la cama donde has dormido, como una a gran escala, pensemos en no darte por vencido cuando eres criticado por error que cualquiera de nuestra especie puede cometer como no aprobar un examen, claro por no recordar las respuestas no por haber dejado de estudiar lo necesario.
“Si se puede” se refiere de igual forma a la superación de esquemas mentales difíciles de dejar atrás, despojarse de afanes cotidianos, tales como llegar tarde a todo porque siempre el estrés esta presente, del mismo modo todo lo que se refiere a la superación de odios, apegos afectivos, debilidades intelectuales, y porqué no incluir en esta lista crecer en una mejor relación con Dios.
Los aprietos siempre llegan, por eso lo mejor que podemos hacer proponernos superarlos, es saber que nunca estaremos lejos de la acción, siempre es preciso salir al frente de algún escenario en donde sabemos de antemano que sí podemos afrontarlo, no por nuestros méritos, que también son necesarios, sino por la actitud de valentía que significa afrontarlos, que es todo lo contrario a huir de ellos y declararnos impotentes o rendidos ante algo.
Sí se puede tener mejor carácter, reconociendo que los demás tienen virtudes que nos pueden ayudar a continuar.
Sí se puede deslastrar odios del corazón por heridas del pasado, porque lo pasado ya no vuelve, aún mejor, reconociendo que todo lo sucedido pertenece a la gran escalera que tenemos que continuar subiendo a diario.
Sí se puede vencer afectos desproporcionados en donde nuestro ofrecimiento busca una retribución inconciente, nos aleja de nosotros y nos hace necesitar de personas y no de Dios en primera instancia.
Sí se puede llegar a las alturas, pero escalando desde abajo, poco a poco, de acción en acción.
Los aprietos siempre existirán, pero las soluciones también, de momento no son tan visibles pero la actitud de “poder superar” es el motor que nos permite comprendernos en medio de cualquier situación que nos agobie. El “si puedes” es una muestra concreta de la fe, posiblemente no creas en ti mismo, pero continúa adelante, porque Dios si se arriesga y sabe que sí podrás

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