viernes, 8 de enero de 2010

no dejar secar la fuente


¿Qué sentido tiene ofrecer la propia vida como don para los demás?
Pasa lo siguiente, que es preciso dar de nuestra fuente para que otros puedan saciar su sed, sobre todo si de esa fuente brota el acercamiento hacia Dios, pero eso tiene sus riesgos: son los siguientes: que sequen la fuente y te dejen vacío, que destruyan la fuente producto del desespero ajeno, que conserven la fuente y dejen que el agua siga circulando.
La fuente puede quedar seca cuando te entregas a los demás tratando de ser tú la solución de las ansiedades de las otras personas, nunca habrá saciedad y el fin de la historia será una fuente seca en donde ni tu mismo encontrarás el porqué de tal situación provocado por la misma sequía que existe en ti que eres la fuente.
La fuente puede ser destruida, cuando seas tú el que necesite ser tomado como fuente, cuando te ofreces por la propia necesidad de ser tomado en cuenta, en ese momento se activa en los demás la necesidad de usarte sin miramientos de ningún tipo hasta el punto que te usarían para toda clase de egoísmos, dejándote sin nada que ofrecer a quienes de verdad si te necesiten, su equivalente es como ver un millonario en la calle vestido de harapos y pidiendo limosna, toda una tragedia significa mendigar.
La fuente que es conservada es aquella que siempre tiene agua fresca que brota, que es limpiada por quienes se sirven de ella, y que es el mejor ejemplo para ser tomado en cuenta. Ser fuente implica conservar el agua, no despilfarrarla, ser cuidadoso con el don para que no te lo roben, significa limpiar el recipiente para que se ensucie el agua de donde sacian la sed tantos otros.
La fuente eres tú en el día a día, el agua es Dios que brota de ti. Nunca dejes que se seque.
PS: La Fuente del Rey Fahd. Localizada en Arabia Saudita, es la fuente más alta del mundo, el agua cae desde 312 metros, más alta que la Torre Eiffel.

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